En los s. XIV y XV Palma fue un importante centro del creciente comercio mediterráneo; ello se refleja en sus monumentos góticos encabezados por la catedral, iniciada en el s. XIII y concluida en lo esencial en el s. XVI. En su característico exterior sobresale la portada del Mirador, y en su interior, de tres naves con capillas entre los contrafuertes, tiene original cabecera e inusitada amplitud por la altura de las bóvedas y la delgadez de los pilares ochavados; en sus capillas hay varios retablos y esculturas góticas; el sepulcro del obispo Galiana (1378); retablos y obras platerescas o barrocas y, en el Museo catedralicio, tapicerías flamencas, ornamentos, tablas góticas, libros corales y copiosa serie de orfebrería. Otros edificios góticos de carácter religioso que destacan en la ciudad de Palma son las iglesias: de S. Francisco, de nave única, con el sepulcro de Raimundo Lulio (s. xv), tablas góticas, claustro del s. XIV y fachada barroca (s. xvli); de S. Eulalia, con tres naves y girola y varias tablas góticas; de S. Cruz, con la cripta de S. Lorenzo; de S. Miguel y S. Nicolás con sendas portadas de los s. xiv y xv. Otros templos de interés con pinturas u orfebrería medieval se hallan en Selva, Muro, Petra, Porreras o Felanitx; la catedral de Ciudadela (Menorca) y la de Ibiza, de nave única, con tablas góticas y custodia (s. XIV), y la iglesia de Jesús (Ibiza) con tablas de los Osona (s. xv). Palma conserva un importante conjunto de arquitectura gótica, civil y militar, con la Lonja (de G. Sagrera, 1426ca. 1452), el castillo circular de Bellver, las casas Weyler y Oleo y parte de la Almudaina. Mayor carácter medieval conserva Alcudia con sus murallas y portales de acceso; algún elemento gótico se halla en Ibiza.
Durante el s. XVI, por el descubrimiento de América y las dificultades de la navegación mediterránea, las Baleares atraviesan una etapa decadente que se refleja en la escasez monumental; sólo en Palma alcanzan cierta calidad las casas Villalonga y Palmer y la fachada principal de la catedral. En el barroco del s. XVII se realizan las iglesias de Montesión, la Merced y el Socorro, la fachada del Ayuntamiento y algunas residencias, preludio del espléndido s. XVIII, visible en la cartuja de Valldemosa y, especialmente en las diversas mansiones (Belloto, Vivot, Berga, Morell, Marqués) con amplios patios, elegantes escaleras y suntuosos salones; tienen su correspondencia en palacios campestres que destacan por sus jardines (Raixa, Alfabia, La Granja). Del s. XVIII son también los palacios menorquines de Ciudadela (Torresaura, Saura, Albranca, Vigo, Martorell) y la urbanización de Villacarlos, recuerdo del dominio inglés. La arquitectura popular de Menorca e Ibiza se caracteriza por las casas muy blancas, de techo en terraza y dispuestas con acertada y pintoresca agrupación de volúmenes cúbicos.
En cuanto a museos, se hallan en Palma el Diocesano y el de la Soc. Arqueológica Luliana (medieval), el Municipal, en Bellver; el Marítimo, en el Consulado de Mar, y el Regional de Can Mulet. El de Bellas Artes, en Mahón; y el Arqueológico de Ibiza, de contenido púnico especialmente, completan este importante aspecto.





